El futuro inmediato de la comunicación científica


Written on April 10, 2008 – 10:32 pm | by Roman

Que internet esta cambiando la forma de entender el mundo es un hecho. Y también es un hecho que este cambio se esta produciendo a una velocidad de vértigo. Mientras que determinados sectores de la sociedad (tales como el periodístico) han demostrado que pueden amoldarse rápidamente a estos cambios, otros se han mostrado más reticentes. Éste es el caso del gremio científico, sobre quien planea el fantasma de las formas tradicionales de comunicación en plena época de ADSL, código libre, y YouTube.

Mi creencia, así como la de muchos otros que también se dedican a la actividad científica, es que este escenario va a cambiar radicalmente en, a lo sumo, 10 años.

Dejadme que os ponga en contexto la situación. El sistema en el que se ha basado tradicionalmente la comunicación de los resultados científicos es el de las revistas especializadas, las cuales tuvieron su origen alrededor del año 1600. La que se considera como primera revista científica en inglés, Phylosophical Transactions of the Royal Society, fue fundada en 1660 por Henry Oldenburg, primer secretario de la sociedad para el conocimiento conocida como la Royal Society. El trabajo de Oldenburg fue inmenso, ya que fue el pionero de las redes de contactos científicos. Básicamente, él fue el nexo de unión entre el mundo científico de Inglaterra y el del resto de Europa. Cuando alguien descubria algo importante, le mandaba un manuscrito a Oldenburg con los resultados. Éste a su vez mandaba el manuscrito a un par de expertos y, tras recibir las opiniones de éstos, presentaba en público los resultados en las reuniones de la Royal Society. De este modo, el resultado se propagaba en la comunidad de científicos.


Henry Oldenburg

Hoy en día, casi 400 años después, la comunicación de los resultados científicos sigue regida por las mismas normas viejas y vetustas, a pesar de que Henry Oldenburg ya no de más charlas entre sus colegas. En la actualidad, si un científico obtiene un resultado lo escribe en formato de artículo y lo envía a una revista especializada del sector. Por su parte, el editor de la revista lo envía a árbitros científicos (los conocidos como referees), quienes realizan un informe sobre la validez, competencia e impacto del artículo. Si estos informes son positivos, el manuscrito se acepta por parte del editor, y finalmente se publica en la revista. Igualito que en siglo XVII, vaya.

Pero eso está cambiando. La culpa, claro, la tiene internet.

Permitidme que os explique mejor como es hoy en día la divulgación de un resultado en el caso de un físico (que es lo que mejor conozco). Supongamos que alguien descubre, por ejemplo, algo como que “la luz está compuesta de siete enanos amarillos que se mueven muy deprisa”. El afortunado descubridor en cuestión escribe el resultado en formato de artículo, y lo envía en formato electrónico a un servidor de “artículos previos a publicación” on-line y de libre acceso (los arXives en el caso de la física). A este servidor tiene acceso diariamente todo el grueso de la comunidad científica, y cada día la gente puede revisar cuales son las novedades del día en lo que a su campo se refiere, como quien lee los titulares de un periódico. Es decir, que una vez obtenido un resultado, se escribe lo que se llama un pre-print, se envía al servidor, el resultado se hace público y todo el planeta tiene acceso.

Pero el proceso no termina ahí: el pre-print titulado “La luz y los siete enanitos” se manda, además, a publicar a una revista. Tras todo el proceso de revisión por parte de editores y referees, el artículo se acepta si se considera válido y se publica. Ésta publicación es tanto en formato papel como en formato electrónico en las bases de datos de la revista.

Es decir, al final se puede acceder al resultado al menos por tres vías distintas: pre-print, artículo en formato electrónico, o artículo en formato papel impreso en la revista.

La gran pregunta es: ¿qué papel juega la revista en todo este proceso? Ó mejor dicho: ¿por qué hay que seguir publicando en formato de revista, si la gente ya no se lee ninguna para acceder a los resultados que le interesa?

Este dilema ha provocado un intenso debate dentro de la comunidad de científicos, especialmente en los últimos años. Figuras importantes de la ciencia, así como editores de publicaciones especializadas, se han puesto en marcha para profundizar en las nuevas formas de comunicación que internet nos ofrece. Incluso se ha organizado alguna conferencia al respecto.

Bajo mi punto de vista, hoy en día las revistas son únicamente un medio de reconocimiento científico para los resultados que en ella se publican. Al final del día, a uno lo único que le importa es el informe positivo de los referees, lo que da un mayor prestigio, credibilidad y renombre al resultado. La posterior divulgación del artículo en formato papel es, en el 99% de los casos, del todo inútil.

Dados los tiempos que corren, creo que no tiene sentido que los científicos usemos algunos de los cánones establecidos hace 400 años a la hora de comunicarnos. Algunas ideas que se me ocurren como útiles en este aspecto son:

(i) Instalar un sistema de referees directamente sobre los pre-prints.

(ii) Que los sistemas de publicación (y en particular las revistas) abandonen definitivamente el formato papel, y se constituyan como bases de datos electrónicas. En este aspecto, se debería potenciar la creación de formatos típicos de internet que tengan flexibilidad, donde se puedan añadir enlaces a palabras, ecuaciones, material adicional como videos, grabaciones, códigos de programas, y todo lo que se nos antoje.

(iii) Potenciar los blogs y páginas web de científicos a nivel profesional. Ahí cada cual podría exponer sus últimos resultados con enlaces, fotos, etc.

(iv) Incentivar foros de discusión entre diferentes grupos de investigación que traten el mismo tema. Sobre esto, siempre me ha parecido muy curioso el ver como se multiplican los foros en internet y, sin embargo, casi ninguno de ellos es entre científicos.

(v) Aumentar el número de entradas técnicas en Wikipedia, y mejorar las existentes.

(vi) Potenciar las videoconferencias y las reuniones virtuales (por ejemplo mediante Skype). Hoy en día, vivir en Australia no es ningún inconveniente para trabajar con alguien que esta en Paris, casi casi como si estuviera en el despacho de al lado.

Todos estos nuevos formatos deberian de ser accesibles en la medida de lo posible, y plenamente citables. Obviamente esto involucraría otros cambios importantes (como el establecimiento de un sistema de pagos a los referees, nuevas figuras para medir el impacto científico de un resultado, etc). No obstante, eso solo serían detalles.

Tal y como están la cosas, la revolución en la comunicación de la ciencia va a ser global, profunda, y sucederá de manera progresiva a lo largo de los próximos años. Yo ya me he hecho un blog, por si las moscas.

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  1. 7 Responses to “El futuro inmediato de la comunicación científica”

  2. By Shanti on Apr 16, 2008 | Reply

    Supongo que va siendo hora de ir replanteándose ese sistema de dar como único canon lo que se publica en papel.
    En vuestro medio las revistas han hecho un gran trabajo, desde la cartografía y topografía hasta la biología, la medicina, la física, etc. se han visto fortalecidas en su divulgación durante siglos, incluso han servido para enfrentarse a las supercherías o prejuicios que todavía hoy entorpecen el avance del pensamiento (creacionismo, etc).

    Sin embargo, creo que – como pasa en el sector artístico – va siendo hora de “puentearse” a los mercaderes en el Templo (galeristas, managers, distribuidores en el caso del arte), y dar con la fórmula que, en lo vuestro, aúne lo instantáneo con el rigor científico.
    Alguna manera de las que dices quizás sirva para que tal o cual teoría o descubrimiento sea contrastado por “referers” y divulgada sin tener que esperar a la atención editorial de un medio que quizás sea cada día más limitado y cerrado.

    Yo, que no soy científico como es obvio, recibo cada mes el .pdf de “Science” desde hace un par de años. La verdad es que no suelo hacerle caso más allá de observar algunos titulares llamativos que puedan ser digeridos por alguien como yo. Sin embargo, a veces – como un artículo sobre la composición musical partiendo de la Teoría del Caos, en el número del pasado 4 de abril – encuentro asuntos de gran interés en mi campo que incluso luego comparto con alumnos. Pero después, investigando, me entero de que la autora de ese artículo en cuestión (Diana Dabby) llevaba años trabajando en ese campo y, con la carrera de ingeniería y la de música hechas, tenía su trabajo conformado desde hace casi una década, esperando a ser publicado en algún medio de papel.
    Esto redunda en lo que dices, y añade otro temor: En papel, por muchas revistas científicas que haya, al final se establece una jerarquía de espectacularidades correspondiente a la realidad editorial en la que se mueven dichas publicaciones. De tal manera, artículos y teorías como esa que cito, que a mí particularmente me interesa (y quizás también a muchos matemáticos e incluso musicólogos, pedagogos, etc) y me es fácil asimilar, pasan a esperar en el limbo de lo “bueno y publicable, pero ¿demorable?” en aras de urgencias mayores y estrategia editorial, con lo que las revistas en papel ya no nos aseguran la simultaneidad de todos los campos en los que se avanza, límite que considero comprensible por otra parte.
    Sin embargo, Internet carecería de esa limitación. ¡Ay si los científicos y artistas del pasado hubieran tenido esta oportunidad de comunicación! Quizás no se habrían dado algunas confrontaciones que hubo entre los evolucionistas (precisamente entre los que publicaron tras la odisea del “Beagle”), la medicina habría atendido probablemente antes a ramas como la neurología o la sustitución de órganos, y puede que los autores de música, ballet, etc. hubieran empezado mucho antes con la hoy obligada atención al resto de culturas no occidentales.
    Como anécdota, años después de que Arnold Schoenberg publicara las bases de su “música serial” y obtuviera el apoyo de la Escuela de Viena (sus alumnos en realidad), se encontró que en Indonesia llevaban siglos de tradición dodecafónica, y que varios antropólogos y musicólogos tenían material de investigación al respecto pero una revista – entonces fue la National Geographic – había estado retrasando debileradamente la publicación por un asunto de becas científicas dadas a otros especialistas para cubrir esa misma zona del mundo.
    En fin, vaya comentario petardo que me ha salido.xDDD

  3. By Shanti on Apr 16, 2008 | Reply

    “Deliberadamente” quería escribir, pero las prisas, ya se sabe. Yo era joven, me sentía perdida, necesitaba el dinero…

  4. By Juan Rojo on Apr 17, 2008 | Reply

    Hola Román,

    Oye, me encanta tu blog, muy currado, y las entradas que he leído también!

    Yo también tengo uno, pero bastante menos currado y frecuente en:

    http://conscience-jrcblog.blogspot.com/

    De hecho el último post es de hace casi un mes, que vergüenza …

    En fin, muchos saludos a las antípodas!

    Juan

  5. By Roman on Apr 17, 2008 | Reply

    Mis respuestas a…

    Shanti: vaya comentario! Es casi mas largo que el post original! Asi me gusta :-) Es cierto lo que comentas de que el tema de la comunicacion a traves de internet esta afectando a muchos sectores, no solo el cientifico. Y el debate en el campo musical es tambien de lo mas intenso. Como guitarrista amateur (y en su dia cuasi-profesional) tambien pienso que la gente deberia hacer mas esfuerzos por adaptarse a las posibilidades de internet. Para cuando unos “arxives” (servidor abierto a todo el mundo) de partituras? Imaginad que un dia, en una rafaga de inspiracion, compongo un tema fantastico de guitarra y didgeridoo en Australia. Lo escribo, lo envio al servidor, y al dia siguiente alguien lo esta tocando enla fiesta mayor de un pueblo de las montanyas de Nepal. Si eso ya pasa en ciencia, porque no en musica?

    Juan: ey, hola!!! Me alegro de verte por aqui y de que te guste mi blog… el tuyo tampoco esta nada mal! Te he puesto un link :-) Por cierto, he visto que tambien tienes un post sobre el LHC… veo que es un tema “caliente” por la blogosfera, jejeje. Sera por excitacion de los del gremio ante la magnitud del cacharrito? Todos los fisicos hablamos ultimamente del mismo tema, jejeje :D

  6. By Mike san on Apr 27, 2008 | Reply

    Ey, me encanta descubrir blogs buenos como éste.
    Mi preocupación es: todo lo que internet ofrece va creciendo a ritmo exponencial. No puedo leerme todos los blogs, foros… que quisiera, y mucho menos dejar comentarios, y muchísimo menos tener mi blog. Imposible. Y menos trabajando en investigación biológica. El tiempo es limitadísimo. Da cierto vértigo intuir todo lo que me estoy perdiendo cada dia en la blogosfera. Tanto a nivel profesioanl como lúdico. En todo caso, estoy muy de acuerdo con tus propuestas de divulgación científica. Pero hay que tener cuidado con la rapidez y la inmediatez. Son enemigas de la buena ciencia.

  7. By Mike san on Apr 27, 2008 | Reply

    Ah, dale un vistazo al blog de Pere Estupinyà en El País. “Apuntes científicos des de el MIT”. En plan de divulgación bastante general. Muy inspirador y bastante addictivo.

  8. By Roman on Apr 28, 2008 | Reply

    Gracias por el comentario Mike san! Le echare un vistazo al blog que me comentas de Pere Estupinyà. Tiene buena pinta.

    Y buen punto en lo de la rapidez y la inmediatez. De hecho, muchos articulos hoy en dia sufren de eso. La politica de “tener que publicar muchos articulos” para tener evaluaciones positivas (tipica del sistema Europeo) tambien hace un poco de daño. Y si a eso le sumamos que China saca (probablemente) mas de 100 articulos al dia, lo cierto es que es dificil distinguir que articulos son de calidad y cuales no. Hasta las revistas cientificas estan empezando a dar signos de colapso con el volumen de articulos que se generan ultimamente…

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